La playa de Poulafret, en Paimpol, es una playa tranquila en un entorno natural muy hermoso, apreciada por su calma y sus paseos entre lago y mar. Constituye un buen punto de partida para llegar a pie al monasterio de Beauport por los senderos boscosos, con un espectáculo de fauna y flora tanto en marea alta como en marea baja. A los niños les gusta bañarse allí y el lugar atrae a varios visitantes que lo convierten en un verdadero favorito; además, una guinguette ofrece una bonita vista. El principal inconveniente, mencionado repetidamente en las reseñas recientes, es la presencia de medusas en verano: varios bañistas, especialmente niños, han salido con quemaduras, ampollas y picor. La señalización en el lugar sería insuficiente (un cartel visible solo por un lado), lo que exige precaución durante la temporada estival.
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